nuestra palabra

Madres de Soacha: Tejiendo la dignidad desde su Dignidad

Apenas empieza este tejido. El 2 de Julio de 2015 se realizó este Encuentro vía Skype de la iniciativa Pueblos en Camino. El primero de una serie que le da la palabra a Madres y Familiares de víctimas de terror sistemático en diversos lugares. Este primer encuentro se enfoca en torno de los “Falsos Positivos” y las Madres de Soacha. Según lo señala recientemente el Director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, “Los falsos positivos fueron procedimientos atroces y generalizados”.


 Frente al terror y el abuso sistemático y de oficio
Las Madres de Soacha Tejen la Dignidad desde su Dignidad, el Amor, la Soledad y la Rabia

 


“Soy una de las madres que entró a juicio por el asesinato de mi hijo. Dilatan los trámites y procesos sin resolver nada. Lo hacen de muchas maneras. Por ejemplo: Que los militares se enferman y se cancelan las audiencias. Que los abogados de la defensa no llegan- A un abogado de los militares se le ha muerto la mamá varias veces. Cuando nos asesinaron los hijos fue rapidito. Ahí no hubo trámites ni audiencias. Ahí no hubo papeleos ni procesos.  No hubo tiempo. Lo hicieron de un día para otro. A mi hijo se lo llevan un día en la tarde y a las 2 de la tarde del otro día ya estaba muerto. Ya lo habían asesinado. Ellos, nuestros hijos, las víctimas,  no tuvieron tiempo y los mataron sin demora. Para eso son eficientes. Nosotras, en cambio llevamos casi 8 años buscando que se sepa la verdad y que se haga justicia y ahí si hay demoras y vueltas.” Doña Blanca Nubia Monroy - Madre de Soacha.



“Yo no soy una persona estudiada ni nada por el estilo. He aprendido que nos violan nuestros derechos. Creen que no vamos a recapacitar, pero devolvemos el casete y nos damos cuenta de cómo nos violan nuestros derechos. Les doy este testimonio para que sepan que no es como dice el Presidente (de Colombia)que no pasa nada. Pasa mucho, pero habemos mucha gente cobarde que no nos atrevemos a hablar. Hoy estoy y estamos viviendo esto. Estamos amenazadas. Nos amenazan todo el tiempo. Ya dimos un paso adelante y no vamos a marchar atrás.” Doña Cecilia Arenas - Madre de Soacha.

Presentan y provocan el Encuentro

Por las Madres de Soacha
Doña Cecilia Arenas
Doña Blanca Nubia Monroy


Johanna Castro Garzón: Soacha, Cundinamarca, Colombia

El Jueves 18 de Junio, Johanna envió la siguiente nota y correspondientes vínculos al grupo para aportar insumos como antecedentes al encuentro. Transcribimos su nota y compartimos los vínculos a los videos que son insumos muy útiles para tener una idea de los “Falsos Positivos”:

Esperamos se encuentren bien, atendiendo a la acertada solicitud del compañero Manuel, acerca de documentos y material que pudieran generar un acercamiento a la experiencia de Suacha, adjuntamos algunos vídeos que pueden servir para tal fin.

El primer vídeo expone el acontecimiento ya conocido de los falsos positivos en Colombia. El segundo es un documental que permite conocer de manera detallada los casos y el proceso inicial de las madres de estos jóvenes  involucrados. Y por ultimo una pequeña muestra de una de las actividades que han realizado las madres para dar frente al tema.

https://www.youtube.com/watch?v=h9JJTvrIbQs   
https://www.youtube.com/watch?v=kBwxlAaUy5o  
https://www.youtube.com/watch?v=YgnHJOcIncw   

Esperamos que este material sea útil y en caso de necesitar más con todo gusto estaremos atentxs a lo que se requiera.

Apenas empieza este tejido: Introducción aclaratoria necesaria


El 2 de Julio de 2015 se realizó este Encuentro vía Skype de la iniciativa Pueblos en Camino. El primero de una serie que le da la palabra a Madres y Familiares de víctimas de terror sistemático en diversos lugares. Este primer encuentro se enfoca en torno de los “Falsos Positivos” y las Madres de Soacha. Según lo señala recientemente el Director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, “Los falsos positivos fueron procedimientos atroces y generalizados”.

Desafortunadamente, siguen siéndolo y no terminan con las desapariciones y asesinatos sino que continúan, de oficio contra los familiares de las víctimas. Acá se comparten las notas del encuentro y los audios del mismo.

Este encuentro fue propuesto inicialmente por David Barrios y Emmanuel Rozental a partir de reconocer la necesidad de dar la palabra a familiares de víctimas de maquinarias de terror, particularmente urbanas, implementadas en distintos países, frente a las que familiares de las víctimas, particularmente sus madres, se han organizado en procesos de denuncia, resistencia y exigencia de reparación, justicia y no-repetición. La iniciativa surge de manera específica al identificar a partir de testimonios y evidencias concretas que tanto las maquinarias de terror y los hechos criminales involucran a los estados y regímenes, tienen un carácter nacional y transnacional y no se limitan a la comisión de los delitos contra civiles sino que a partir de los asesinatos y desapariciones y durante todo el proceso de encubrimiento, denuncia y lucha que sigue, parece haber un patrón común de manejo de estos procesos por parte de las “autoridades” que obedecería a objetivos estratégicos contra las víctimas y sus familiares. Se trata de trámites de administración y manejo de las denuncias, las familiares y las víctimas. Todo un engorroso y costoso proceso administrativo-jurídico detallado y complicado en el que toda la maquinaria del régimen se pone al servicio de explotar el dolor, la ira y la exigencia de justicia, verdad y dignidad.

Los casos inicialmente comentados incluyeron los feminicidios en Canadá y en Ciudad Juárez y los “Falsos Positivos” en Colombia con énfasis en la Madres de Soacha. Uno de los mecanismos concretos de manipulación, desgaste y administración del derecho a la justicia es el de no entregar los cuerpos de las víctimas, obligar así a las familiares a luchar por obtener cadáveres y luego irlos entregando por pedazos y tras años de exigencia y trámites para luego descubrir que los cadáveres estaban todo en tiempo en posesión de las autoridades. El terror no termina con la desaparición y el homicidio y menos aún con el escándalo que expone los crímenes de estado. Allí apenas comienza lo que es un largo proceso de sometimiento, explotación, mentira, endeudamiento, amenaza, burla, despojo y maltrato sistemático que debe conocerse, denunciarse y detenerse. Este manejo administrativo del dolor y de la dignidad es criminal y amerita cargos, juicios y sentencias. Las madres son víctimas de maquinarias y procedimientos criminales por exigir justicia y decir la verdad. Frente a esto no se hace nada. Como máximo se concentra la lucha en el delito de desaparición y asesinato, pero allí no termina la acción criminal del estado.

Uno de los efectos de estas manipulaciones de oficio es el de desesperar y cansar a las familiares cuya agenda de denuncia es suplantada paulatinamente por la agenda de exigencia de cadáveres y de trámites administrativos. Es además, un mecanismo de sometimiento laboral y económico. Por la vía administrativa las obligan a insertarse en un proceso de sobre-explotación y endeudamiento y a generar plusvalía para el sistema a cambio de entregar un cadáver o avanzar a cuentagotas y con dilataciones en procesos jurídicos para beneficio de los victimarios, encubrimiento e impunidad de autores intelectuales al más alto nivel nacional y transnacional, a la vez que se transforma un acto criminal efectivo y eficiente en un engorroso procesos administrativo-judicial para acabar de imponer a las víctimas su condición de excluidos. Esto, tanto en Canadá, como en México, Colombia, Brasil y todos los países de la región y más allá.

Lo que pone de manifiesto la existencia no sólo de una estrategia transnacional de terror criminal de oficio desde los regímenes, sino una estrategia de manejo administrativo-jurídico de los procesos para manipularlos, desactivarlos, generar desgaste, reorientarlos y controlarlos. El régimen de regímenes criminales articulados y coordinados en torno del terror, la desaparición forzada, el asesinato de mujeres y civiles como estrategia y ejercicio normal del poder, debe ser expuesto, no como una violación de derechos humanos en cada caso (que lo es) sino como un mecanismo establecido de despojo y sometimiento transnacional que se sirve del terror para someter y que se apropia aún del dolor, de la rabia, de la dignidad y de la denuncia de mujeres valientes, para perpetuarse. Esta maquinaria de terror y de explotación de la dignidad que enfrentan, sufren y confrontan las madres y familiares en todas partes es la que debe conocerse. Quienes la sufren y luchan deben conocerse y tejer sus luchas y saberes. De eso se trata: de contribuir a tejer estas luchas frente a estas violencias de oficio del sistema.

La intención de este primer encuentro sobre el tema era escuchar y dar a conocer la palabra de mujeres y familiares de Canadá, Ciudad Juárez y Soacha, buscando a la vez ayudar a que tejan sus luchas entre sí y con otras luchas y procesos similares dentro y entre otros países. No logramos hacer contacto con contrapartes en Canadá para este encuentro y por cuestiones de distancia y horario, las compañeras de Ciudad Juárez no alcanzaron a llegar a este encuentro, de modo que empezamos con los testimonios e intercambios con las Madres de Soacha en Colombia y seguiremos con las compañeras de Ciudad Juárez próximamente, a la vez que contactaremos a las familiares de víctimas del feminicidio indígena en Canadá y las Madres de Mayo en Sao Paulo Brasil entre otras.

Empezamos así con este testimonio simultáneamente doloroso y ejemplar de las Madres de Soacha en el propósito de tejer a estas Madres, Mujeres y familiares de víctimas y víctimas ellas mismas del terror transnacional del capital a promover el tejido de consciencias, resistencias y alternativas desde esa dignidad que las define negándose a someterse en la categoría de víctimas que les impone el sistema. Para que no estén solas y hasta cuando se haga justicia y Nunca Más! se cometan estos crímenes por los operadores de los Estados (Gobernantes, en particular, Presidentes y, en el caso de Colombia, en relación con el tema que acá se trata: Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos) para el poder de la acumulación de los capitalistas.

 Mientras tanto, no sólo no se resuelven estos hechos, sino que se siguen cometiendo estas atrocidades, se sigue implementando el mecanismo de maltrato de oficio y estas mujeres y madres siguen luchando amenazadas, empobrecidas, perseguidas, adoloridas y desde una dignidad que nos reclama.

Acá comparten su palabra en la que no cabe todo lo que son y lo que han perdido y sufrido. Por un Tejido de Madres, desde el ejemplo y la lucha de las Madres que tejen: Pueblos en Camino.

Presentación-Provocación: Madres de Soacha.

Johanna Castro Garzón:

Estamos con 2 mamitas de Soacha. Son casi 7 años de lucha desde cuando les asesinaron a sus seres queridos. Nos acompañan Doña Cecilia Arenas y Doña Blanca Monroy. Blanca Nubia Monroy es Madre de Julián Oviedo Monroy uno de los mal llamados “falsos positivos”. Cecilia Arenas, hermana de Mario Alexander Arenas Monroy otro mal llamado falso positivo.

Los hechos:

Nos referimos a hechos que se sucedieron en el 2008. 17 jóvenes de Soacha (un sobre-poblado municipio urbano aledaño a Bogotá, en el centro de Colombia, una población mayoritariamente empobrecida y un gran número de desplazadas y desplazados por el conflicto interno que vive el país) encontrados (muertos) en Ocaña, Santander (Nororiente del país, cerca de la frontera con Venezuela, a 687 kilómetros de Bogotá por tierra). La mayoría de Soacha, Ciudad  Bolívar en Bogotá. Estos jóvenes asesinados eran contratados en Soacha para actividades laborales, llevados a Santander con la ilusión de resolver su situación económica como carnada y asesinados por el ejército nacional. Un procedimiento criminal rutinario y sistemático que requiere de organización, planeación, transporte, recursos, propaganda y logística a lo largo de una enorme extensión territorial. Una acción criminal cuyas necesidades y características ponen en evidencia operativos complejos que requieren de respaldo y coordinación militar al más alto nivel.

 

 

Los dedos manipulados y artificialmente puestos en los gatillos


 La Desaparición forzada por parte del ejército en Colombia tiene una larga historia y empieza en 1977. El primer caso (conocido) tiene como víctima a un activista del Partido Comunista.

Soacha, en el 2008 puso en la agenda pública la realidad de los falsos positivos. Tras esto han ocurrido muchos más. Se trata del asesinato sistemático de jóvenes y de la impunidad que cae sobre estos casos (HRW denuncia recientemente los “Falsos Positivos” y su Director señala con evidencias que se trata de acciones sistemáticas a nivel nacional, desde los ámbitos más altos de decisión y mando, sin parangón en el mundo y que permanecen impunes). Hace poco un artículo de El Espectador retoma estos hechos.

Uno de los mecanismos de desgaste e impunidad consiste en prolongar y trabar el proceso jurídico. Hasta el momento hay un solo militar condenado en estos 17 casos. Se dilata sin resolverse el proceso jurídico.

A partir de estos hechos criminales, se conforma espontáneamente, la unidad de las Madres de Soacha y se inicia la lucha y resistencia liderada por ellas. Invito a que nos compartan su palabra.

 

Muchas de las fotografías de las víctimas han sido bloquedas. Esta es una que presenta HRW


 Doña Blanca Nubia Monroy

Buenos días. Muchas gracias por estar acá y por querer escuchar nuestra palabra. Soy una de las madres que entró a juicio por el asesinato de mi hijo. Dilatan los trámites y procesos sin resolver nada. Lo hacen de muchas maneras. Por ejemplo: Que los militares se enferman y se cancelan las audiencias. Que los abogados de la defensa no llegan- A un abogado de los militares se le ha muerto la mamá varias veces.

Cuando nos asesinaron los hijos fue rapidito. Ahí no hubo trámites ni audiencias. Ahí no hubo papeleos ni procesos.  No hubo tiempo. Lo hicieron de un día para otro. A mi hijo se lo llevan un día en la tarde y a las 2 de la tarde del otro día ya estaba muerto. Ya lo habían asesinado. Ellos, nuestros hijos, las víctimas,  no tuvieron tiempo y los mataron sin demora. Para eso son eficientes. Nosotras, en cambio llevamos casi 8 años buscando que se sepa la verdad y que se haga justicia y ahí si hay demoras y vueltas.

Por ejemplo, en uno de los casos, no se necesitan sino 2 pruebas que ya existen y sin embargo siguen aplazando. Las madres están desesperadas. Muchas madres se han enfermado en todo este trance terrible. Una ha sido operada varias veces. Todo el proceso es una burla constante de la defensa y de los militares. Los militares no sólo nos desaparecieron y asesinaron seres queridos, sino que se burlan de nosotras. Nos quitaron seres especiales. Desintegraron familias. Hay hermanos, niños, sufriendo la desaparición de familiares queridos.

Siguen con una burla.

El 22 (de julio) comienza de nuevo el juicio por lo de mi hijo. Son 8 días de audiencia y suspenden por dos meses.

Doña Cecilia Arenas

Yo soy hermana de Alexander, otra víctima de esta desaparición y asesinato por parte del ejército nacional que llaman falso positivo. Se lo llevaron para Bucaramanga (Capital del Departamento de Santander en el nororiente de Colombia a 400 kmts. de Bogotá). Todo esto ha sido confirmado por las confesiones de los propios militares. Lo sacaron para Florida Blanca donde hicieron el falso positivo. Lo desaparecieron el 2 Enero 2008 y el 24 de agosto del 2008 supimos de su muerte. Nos enteramos por noticias que dieron en una emisora de Chiquinquirá (Una ciudad del Departamento de Boyacá a 134 kilómetros al norte de Bogotá) de donde somos oriundos. Unos familiares escucharon la noticia de la muerte de Mario Alexander “en combate” en Santander y nos avisaron que nos presentáramos en Bucaramanga para el reconocimiento de un hijo.

Llegamos a Bucaramanga y no había fiscales porque había un paro judicial. Primero los meses de búsqueda sin saber qué había pasado con el y luego aparece la noticia de esta manera. De ahí para acá seguimos en la lucha sin descanso ni paz. Cuando ya dan la noticia empieza la lucha para ver cómo traíamos a mi hermano porque somos gente trabajadora y gente humilde. Hicimos cartas y cartas para bregar a traer el cuerpo de mi hermano. Cuando llegamos  a Bucaramanga no nos dijeron cómo había muerto Alex y ninguna información. Solamente nos entregaron una hoja en la que decía que era un cuerpo NN. Identificado por huellas y por mi madre.

Solamente el 18 de diciembre de 2008 nos ayudaron para poder traer el cuerpo de mi hermano. Tuve que viajar yo sola para traerlo. Mis hermanos no me acompañaron, ni me acompañan hasta hoy en esta lucha. Les da miedo. No quieren involucrarse. Me ha tocado sola.

Llevamos en esto 7 años y medio. Mi madre murió triste sin alcanzar a ver justicia. Cuando murió estábamos las dos solas abanderando la búsqueda de justicia. Ahora estoy sola yo.

Hace un año empezaron las audiencias. Han sido continuas. Dio un giro el proceso. Los militares confesaron el homicidio luego de haberlo negado todo. Bueno por un lado porque aclaramos cosas, pero la confesión les da rebaja de penas y prácticamente no van a pagar nada por su crimen. Solamente 4 de los 5 que confesaron pueden juzgarse. Uno se declaró loco. De los otros 4, pasan cosas que deben conocerse. Cuando alguien confiesa un homicidio, no puede seguir activo como militar, ¿cierto? Es lo más lógico. Sin embargo el Fiscal que lleva el caso dice que dice que mataron en combate, en servicio activo, a uno de los 4 soldados que mató a mi hermano. Deberían estar detenidos. Ya estaban con imputación de cargos y dicen que estaba libre y que lo mataron en combate. ¿Por qué dicen una cosa y hacen otra? ¿Qué está pasando? ¿Qué justicia es esa?

 

Brigadier General Nicasio de Jesús Martínez. Comandó la X Brigada del 2004 al 2006. Actual Mayor General desde diciembre de 2014 y actual Director de Inteligencia del ejército, uno de los generales con responsabilidades-impunidad y ascensos


 El viernes pasado (26 de junio) teníamos una audiencia. Esto de las audiencias es un atropello. Las audiencias para mi hermano se hacen en Bucaramanga (a 400 kilómetros) y Arauca (a 630 kilómetros). No en Bogotá o Soacha. Yo solamente pude viajar una vez. Vale 600 mil pesos solamente el transporte. No tengo plata. Por eso solamente asisten mis abogados.

Me llamaron a informarme que finalizaba el juicio el viernes pasado. Pero esta vez me informaron que ya no se hacía la audiencia en Bucaramanga ni en Arauca sino en Medellín donde está el señor que dio la orden de matar a mi hermano. Para su comodidad. Para comodidad del asesino, no de los familiares de las víctimas.

No tenemos recursos.  Tenemos unas de nosotras, unos pocos años de educación.

Nos van metiendo a una burla.

Otro problema grande es que tenemos que estar pagando lo de los cementerios (las cuentas que cobran los cementerios por tener allí los cadáveres de los asesinados por el ejército se convirtieron en obligación económica de sus familiares, de manera que ahora trabajan para pagar el cementerio y los costos de los trámites para que se haga justicia, consumiendo su tiempo y energías en esto. Su agenda, su trabajo y su vida son para el sistema que les cobra y las explota a partir de desaparecer y asesinar a sus familiares. Deben trabajar para pagarle mantener al sistema de los victimarios). ¿Por qué si nos mataron a nuestros hijos, tenemos que estar pagando plata que no tenemos? Nosotras trabajamos uno o dos días a la semana y lo que hagamos en esa jornada es todo lo que tenemos de ingreso.  Lavar o planchar y reunir para pagar lo de los cementerios.

Tenemos varias mamitas, por no decir todas, que no han podido pagar lo de los cementerios y tenemos deudas de 2 millones, 2 millones 800 pesos. No tenemos de donde pagar. Ahora resultamos trabajando para pagar deudas para pagar lo que cuesta el asesinato de nuestros hijos y seres queridos.

El fiscal dijo hace poco: “ya pueden sacar sus restos”. ¿De donde sacamos plata para sacarlos? Nos cobran por sacarlos y por el cajón, los osarios. Son 3 millones pasados por cada persona. No tenemos eso. Como decimos que no tenemos plata y que no tenemos por qué pagar eso que es responsabilidad del estado, el fiscal nos pone como un ping-pong. Que vayamos a una entidad, que la Personería, que esta agencia, que la otra oficina. Nos manda para uno y otro lado. Nos la pasamos ahora de oficina en oficina ya ni siquiera buscando que se haga justicia o se sepa la verdad, sino perdiendo el tiempo para exigirle al gobierno que nos entregue los cadáveres sin que tengamos que seguirnos endeudando ni haciendo vueltas.


 Las Madres de los Falsos Positivos hacemos conferencias en universidades, donde podemos, para que esto no se repita. No cogemos plata de esto. No nos pagan. Pedimos que nos lleven. Ese es nuestro diario vivir. Dar a conocer la verdad. Denunciar los hechos, rebuscar una plata, hacer vueltas con el gobierno, hacer seguimiento a las audiencias que se dilatan. Así nos tienen, pero hemos decidido que se sepa la verdad y hacer el trabajo de darla a conocer para que no se repita y no se esconda.

Habría mucho que decir. Mucho. Uno no sabe por donde comenzar. Algo más del caso de mi hermano. De los 5 militares que estaban en el pelotón en el supuesto  combate en que cayó mi hermano, todos eran militares inactivos. Estaban en Sanidad. No deberían haber estado en combate. Un Mayor los contactó para que lo mataran.

Se lo llevan para una vereda (aldea), Los Helechales. Este Mayor les preguntó ¿cual de ustedes lo quiere matar? Como ninguno quiso disparar, este señor se lo llevó en la moto, no le dio tiempo de bajarse como lo cuenta el mismo Mayor. Como nadie disparó él mismo disparó. Le dio un disparo en la cabeza. Dijo que para él le daba lo mismo que lo condenaran por uno que por 50.

Yo no soy una persona estudiada ni nada por el estilo. He aprendido que nos violan nuestros derechos. Creen que no vamos a recapacitar, pero devolvemos el casete y nos damos cuenta de cómo nos violan nuestros derechos. Les doy este testimonio para que sepan que no es como dice el Presidente (de Colombia)que no pasa nada. Pasa mucho, pero habemos mucha gente cobarde que no nos atrevemos a hablar.

Hoy estoy y estamos viviendo esto. Estamos amenazadas. Nos amenazan todo el tiempo. Ya dimos un paso adelante y no vamos a marchar atrás.

Ahora nos dijeron que acá termina el caso porque ya confesaron los militares y así se acaba todo. Queda en la Justicia. Pero yo voy a seguir anotando cada cosa que sepa para que sea toda la verdad la que sirva para que se haga una justicia verdadera y no para que dejen libres a los asesinos por confesar. Gracias por escucharnos.

Blanca Nubia Monroy

Como decía mi compañera, nos violan los derechos humanos. Se burlan de nosotras. Un ejemplo es la defensa de los militares. No tienen corazón. Parece que no tuvieran hijos o familia. Nos toman fotos, nos graban ¿Para qué? No sabemos. Muestran fotos de la mesa de la morgue donde están haciendo la autopsia mientras estamos allí sufriendo ese dolor inmenso. Se ríen de nosotras en ese momento de sufrimiento!

Mi hijo murió el 2 de marzo. No le dieron oportunidad de vivir, ni siquiera de tomar agua desde cuando se lo llevaron hasta cuando lo mataron. ¿Por qué tenemos que tener paciencia para que hagan la audiencia cuando quieran? Cuando quieren van a una audiencia. Cuando no, no van.

Soy persona de pocas palabras. No quiero hablar. Les pido que divulguen lo que pasa.

Lo que nos dio fuerza es que Uribe (Ex presidente) dijo que los muchachos no estaban recogiendo café, estaban delinquiendo. Mentira, se lo llevaron el 12, el 15 ya estaba muerto y así todos. Es muy duro que el Presidente diga que nuestros hijos eran delincuentes. Él tenía que haberse reunido con nosotras y luego haber salido a hablar de nuestros hijos. Eso nos dio fuerza para salir a demostrarle a Colombia y al mundo que nuestros hijos no eran guerrilleros.

Uno de ellos dejó cuatro hijos, una especial (discapacitada) y así muchos.

A Uribe lo veo y me provoca ponerle una bomba para que no sea tan irrespetuoso. Coger personas de la calle, indigentes, bañarlos, vestirlos y matarlos. Parece que no hubiera tenido hijos y mamá. Ahora mismo hace campaña para ser presidente otra vez.

Seguro que la gente vuelve y lo escoge. Ustedes divulguen lo que es Uribe. Gracias por estar conectados. Discúlpenme por esta rabia.

Intercambio, preguntas y comentarios

Beatriz Amor (Argentina).

Decirle a Cecilia: Ellas, ustedes, no son cobardes. Esa idea que tienen de ser cobardes viene de que el estado colombiano seleccionó a los chicos para asesinarlos precisamente para que por miedo no quieran hablar. No es solamente en Colombia. A nosotros en Argentina, a pesar del discurso populista de nuestros gobernantes, se nos amedrenta para que no participen los familiares de las víctimas. Quiero decirles que ustedes y todas, todos los familiares de las víctimas que no callan, que luchan, que las y los buscan y exigen justicia, Son muy valientes

Emmanuel  Rozental:

Además de agradecerles de todo corazón y conmovidos, sin que nos alcancen las palabras, queremos pedirles que por favor nos presenten a sus seres queridos como eran en vida. Como los recuerdan. Como los tienen en su corazón. ¿A quienes les quitaron? ¿A quienes les asesinaron? Para ustedes la historia no empieza ni termina con la muerte, con la desaparición y el terror, sino con la vida. Déjenos conocer, preséntenos por favor, a esos seres que quieren, que quisieron tanto en vida como para enfrentar el terror y la muerte con esa dignidad tan hermosa. Los hijos y familiares que parieron, criaron y con quienes compartieron con tanto amor, ¿quiénes son? ¿Quiénes eran y siguen siendo? ¿Queremos conocerlos aunque sea en palabra y un poquito para no permitir ue se conviertan en “falsos positivos”, en cadáveres, en casos de la “justicia”, en trámites de oficio, en lo que ha pasado a raíz del terror. Con ustedes, no queremos que se los quiten reduciéndolos a su muerte criminal, sino rescatándolos a la vida que les quitaron. Por favor, si quieren y pueden, preséntenos a su hijo y a su hermano. ¿Cómo los recuerdan? ¿Qué compartieron y recuerdan?

Cecilia Arenas Garzón
Alexander Arenas Garzón.


Trabajaba en construcción. Se había especializado en hacer enchapes y cocinas. Alexander no era un santo. Era un muchacho como cualquier otro. Salía, tomaba trago, a veces peleaba. Era el muchacho bon-bril (esponjas de metal para sacar brillo) con mi mamá. Tenía 33 años. Vivió un tiempo con mi papá pero me lo mató un carro a mi padre y a raíz de eso, volvió a vivir con mi mamá. Hemos sido -los Arenas- carpinteros todos. Yo misma soy así. No permito que haya nada roto. Somos auto suficientes. Reparamos y construimos con nuestras propias manos. Alexander le daba trabajo a muchos compañeros en el barrio.

Cuando desapareció nos contó unos días antes, que en esos días le iba a salir trabajo muy bueno y le iba a conseguir trabajo a compañeros del barrio con necesidades. Cuando terminó un trabajo, poco antes, les pagó a los compañeros y esperaba un nuevo trabajo. Pensaba dejarles como siempre su parte, cuando dijeron que mi hermano murió en combate y se acabó todo. Le dieron, el sargento que lo mató, un solo disparo en la cabeza que le salió por la mejilla. Le pusieron más de 100 armas al lado del cuerpo, un uniforme militar y unas botas talla 42 siendo que mi hermano calza 37. Ni siquiera le quitaron las etiquetas a las botas nuevas que le pusieron. Un uniforme completamente nuevo. Si el combate era a las 3 de la mañana, según informaron, la foto mostraba mucho sol a la hora del combate. Hicieron el levantamiento no donde lo mataron sino que alzaron el cadáver y lo hicieron, el levantamiento irregular, manipulando las pruebas, en el batallón. Voy recordando. Es muy duro para nosotras, pero es para que se den cuenta.

Alex fue carpintero, albañil, borracho, un buen hijo y buen hermano.

Yo tengo a mi esposo enfermo terminal. Alex fue una ayuda esencial para nosotros. Cuando murió tuve que volver a empezar a trabajar para ayudar a mi madre. Desde hace 2 años murió mi madre sin que se hiciera justicia y no pude trabajar más.

Doña Blanca Nubia Monroy
Julián Oviedo Monroy


Mi hijo tenía 19 años y 5 meses de haber venido a este mundo. Un muchacho lleno de ilusiones. Quería hacer un curso de construcción. Tenía las manos llenas de ampollas. Yo le decía que no trabajara en eso. “Estas son manos de un hombre trabajador que trabaja con verraquera” me respondía con orgullo. Vivíamos en Ciudad Bolívar y nos evacuaron porque era un terreno en alto riesgo. Nos dieron casa en Soacha y dejó de estudiar para ponerse a trabajar a ayudarnos

Yo era mayor. Una mujer de 40-45 años. A los de mi edad hoy en día, no nos dan trabajo porque acá ya no servimos para nada y es en realidad cuando más servimos. Él se puso a ayudarnos. Julián no sé qué defectos tenía, pero no era borracho. Se llevaba a los hermanitos a comprarles mecato (comida). Salía, pero nunca muy tarde. De vez en cuando sus fiestas. Buen hermano. Buen hijo. Tengo recuerdos muy bonitos. A veces era muy malgeniado- Cuando le entraban esos ataques de mal genio, salía a la calle un rato y volvía ya de buen genio.

Tengo muy buenos recuerdos. Maravillosos.

Cuando faltó toda la alegría se nos acabó. En la casa pequeña jugaban, por ejemplo a la  gallina ciega. Jugaban también a que la hermanita menor se casaba. Le hacían un vestido, la vestían de novia y él les daba la bendición, los declaraba marido y mujer. Los demás eran testigos y así. Nos reíamos mucho. Todo eso lo organizaba él.

Desde que Julián se fue de este mundo en la casa no volvió a haber eso. Cada uno metido en su cuento, en sus recuerdos. De vez en cuando se acuerdan de lo que hacían con él.

Capaban (faltaban a) clase y se iban a un pozo a nadar y se metían a los barrios. Mandaban a Yuveli (hermana) a pedir pan para poder comer todos. Recuerdos muy bonitos, pero también muy tristes. Como hijo era una eminencia. Buen hermano, buen amigo. Respetaba a la gente mayor. Tengo muy bonitos recuerdos. Cada que estoy sola meditando lo recuerdo. En un bus, en cualquier parte. Se me desgajan las lágrimas. Respiro profundo. Son cosas que están allí. Muy profundo. Una huella que no se olvida mucho.

No los quiero molestar con estas historias. Me imagino que están muy ocupados ustedes. No se olviden de los problemas que hay en Colombia.

Los que más violan los derechos de la gente son la policía y el ejército. Aquí existe la “limpieza social”. La hace la policía con paramilitares. Matan dos tres muchachos en las noches por viciosos, por atracadores, por lo que sea. No todos son iguales. En la policía hay gente honesta también, pero ellos son los que más matan y “limpian”.

Beatriz Amor.

Quiero hacer una propuesta, por la importancia de lo que han dicho. Que luego se haga el encuentro con las compañeras de Juárez, ojalá estén conectadas hoy y ojalá las Mamás de Soacha estén conectadas el día que escuchemos a las Mujeres de Juárez para ir tejiendo. Mi propuesta es ayudar a que se conecten las madres.

Manuel Rozental: http://www.ivoox.com/10-emmanuel-rozental-audios-mp3_rf_4953698_1.html

Tomás Astelarra (Córdoba, Argentina)

En Argentina están las madres del dolor, las de las víctimas del gatillo fácil, que a veces no son casuales, van a dirigentes sociales jóvenes. Podemos invitar por ejemplo a Julieta Vinaya, con quien he estado, madre de Atahualpa Martínez Vinaya, asesinado en Viedma y cuyo caso sigue impune mas de cinco años después. Así a otras. Que se escuchen, que se conozcan. Que compartan y que nos compartan para que se vaya tejiendo entre ellas. Que no estén solas. Que se sepa que sufren lo mismo. Que esto no es solamente en un lugar.

Rafael Sandoval, Colectivo Social Ruptura. Guadalajara.


Un abrazo y nuestro apoyo de corazón desde y a pesar de la distancia. Les hablo desde el Centro del Colectivo Social Ruptura donde nos hemos reunido para escucharlas y participar. Son por lo menos 2300 desaparecidos en Guadalajara Jalisco y 25 mil en todo el país , de acuerdo a cifras oficiales; pero según estimaciones de colectivos de madres de desaparecidos de Monterrey y Chihuahua  podrían llegar hasta los 500 mil desaparecidos en México. Queremos compartir estos datos, esta información. Es lo mismo que ustedes cuentan y sufren en Colombia. Es una guerra contra toda la humanidad. Compartirlo para que sigamos trabajando, escuchándonos, tejiéndonos. Para que con el tiempo podamos articularnos y pasar a parar esto y podamos encontrarnos para que se convierta en una lucha desde su ejemplo y de todas y todos.

Constanza Cuetia (Tejido de Comunicación del Pueblo Nasa-Cauca-Colombia)


Un abrazo grande desde el Norte del Cauca. Hemos hecho seguimiento a lo que pasa acá en Colombia, en particular a los falsos positivos y a su lucha en Soacha. Debemos recordar que cuando sucedieron estos hechos el actual Presidente Santos era el Ministro de Defensa, el responsable directo de los militares y de las fuerzas que cometieron estos crímenes. Se hablaba de políticas sistemáticas respondiendo al Plan Colombia. Para que un soldado se ganara un permiso, una comida bien, pollo, se cometían estos asesinatos. Estos eran los premios por hacer estas ejecuciones. Tenemos y sufrimos esa amnesia colectiva. Hoy Santos es el Presidente de la paz y señalamos solamente a Uribe. Nos olvidamos de quienes están detrás de esto y elegimos a Santos y a Uribe. Esto no ha parado.

Human Rights Watch expone estos casos y saca un informe en el que nos recuerda que los juicios son solamente contra soldados y los niveles más bajos dejando en impunidad a los mandos y a los niveles de decisión y planeación más altos donde se originó esta estrategia criminal. Los propios soldados han sido amenazados para encubrir a quienes dan las ordenes. Muestran, además, como si estuvieran reparando a las familias, para que no se siga reclamando y parezca que todo quedó atrás cuando no es así. Esto todo es parte de los falsos positivos que siguen. Que no han pasado.

Más aún. Le ponen un precio a un muerto y nos quedamos callados cuando reconocen que mataron por error. Pagan el muerto y llaman a eso justicia. Llaman a eso reparación. Los familiares andan por ahí haciendo trámites para cobrar su muerto y se los pagan a cambio del silencio. Que dejen de denunciar. Nos quieren meter en el silencio, en el terror y la guerra. Los grandes que están en los más altos cargos siguen impunes. Gracias a la dignidad de estas madres que luchan y hablan por la verdad. Esa rabia y ese dolor digno nos ha mantenido a nosotros en la lucha. Recordar esto. Es bueno que nos encontremos con otras y otros que están resistiendo y luchando. Que no gane el silencio y se imponga la verdad de estas madres.

Hugo Blanco Galdos (Lima, Perú)


Estos testimonios y hechos son muy importantes. Hay que darlos a conocer y compartirlos. Esperamos el resumen de lo que nos comentan las compañeras pronto para leerlo y darlo a conocer. Eso, que ojalá tengamos los textos y audios pronto para difundirlos.

Johanna Castro Garzón (Soacha-Colombia).


Las mamitas se subestiman frente a la enorme lucha que han dado y gracias a la cual todo esto se ha tenido que conocer y reconocer. Está el hecho victimizante, el asesinato. Este caso puso en la agenda pública el tema, pero viene realizándose desde 1977 y se agudiza en el 2002 a partir de la política anti-terrorista del 2001 del gobierno. Las madres han visibilidad todo esto que se ocultaba. Tejen, tienen un espacio colectivo de costurero, hacen teatro, cantan. Hacen visible esto desde múltiples expresiones. Eventos artísticos, espacios académicos, populares, colectivos. Las Madres de Soacha han servido para que otras víctimas se animen a dejar el miedo. Para que otras se muevan y actúen. Llegan a espacios como costureros y plasman lo que sienten y han vivido en lo que crean y expresan. Agradecen y se animan a denunciar y dar a conocer sus casos. Se va generando memoria y unidad. Este es el mayor logro de las madres de Soacha. Hacer que jóvenes como nosotros nos despertemos. Volteemos la mirada hacia lo que no se ve y sigue en pie de lucha. Como las Madres de Plaza de Mayo, las Madres de La Candelaria, cada cual con sus contextos y especificidades, pero el mismo camino de dignidad. Estas mujeres humildes de Soacha, con todo en su contra, son un ejemplo y nuestras maestras.

En ese sentido queremos agradecer a ustedes que tienen consciencia formada, por el interés y el espacio.

Vilma Almendra (Indígena Nasa-Misak).

Saludo y abrazo a las madres. Les agradezco de corazón y comparto como una entre muchas que ha vivido y sufrido en carne propia lo que ustedes cuentan. El mismo dolor y ausencia. Conocemos la resistencia de las madres en muchos países y escucharlas es ejemplo de que no nos quedamos en el papel de víctimas. Ustedes trascienden ese papel. Desde ahí se han agarrado a la lucha y a la vida entre ustedes, y a pesar de que han sido expropiadas de la vida misma por asesinatos, siguen tejiéndose a la vida. A pesar de todo ese despojo hay fuerza y dignidad y ejemplo. Es clave destacar que no son víctimas, sino que con su decisión y su lucha hacen una política otra. Son actores de su vida misma, resisten. Caminan esa política que no se ve, que se intenta opacar por el sistema, eso todo lo que están haciendo, es lo político cotidiano desde abajo. Lo que niega el sistema que asesina y amenaza. Lo que les pretenden quitar empobreciendo y despojándolas, pero ustedes son mujeres verracas, con fuerza, dignidad y son un ejemplo. ¡Muchas gracias!

Se invitan comentarios y preguntas. Se escucha un silencio que no cabe nombrar pero que merece su espacio…

Emmanuel Rozental

Además de agradecer, les decimos que la intención, el compromiso y la decisión es aprender de lo que hacen. Ayudar a tejer entre ustedes y otras luchas: en Ciudad Juárez, en las favelas de Brasil, en otros sitios, y desde ahí hacer la tarea de lo que dijo Vilma: a ustedes y a sus hijos y familiares las condenó el sistema  a ser victimas; las escogieron como carne, muertos, pobres insignificantes en silencio, que se dejan matar y se aguantan las deudas y los trámites para los propósitos que ellos tienen. Por los que matan sin remordimiento ni castigo. Ustedes se han negado a eso y eso lo tenemos en común los y las que estamos aquí y a quienes esperamos escuchar. Les decimos a nombre de Pueblos en Camino que se sientan parte de este espacio que no tiene dueños. Hoy ustedes vinieron por primera vez a contar y compartir. Pero sepan que acá pueden volver cuando quieran. Proponer, participar, invitar, aportar, exigir. Hacerse parte de esto como quieran y cuando quieran. Esta es su casa, su tejido, su lucha. Sírvase de este espacio. No tienen nada que agradecer. Acá venimos aprendiendo a tejer de ustedes y esto les debe servir para tejer y conocerse con quienes hacen lo mismo. La tarea concreta que tenemos ahora mismo es transcribir las notas y editar los audios para circular esta palabra. Y seguiremos encontrándonos en próximas ocasiones. Vamos a buscar de nuevo a Vanessa y a las mujeres de Juárez y desde ya a otras compañeras y compañeros para que compartan y les contaremos para que ustedes estén el día que nos hablen. Vamos a compartirles lo que ustedes nos contaron o empezaron a contarnos hoy de su sufrir, dignidad y lucha. No hablamos por hablar. Ustedes son Madres de Pueblos en Camino de tejer resistencias y autonomías para la dignidad y el ¡Nunca Más!

Johanna Castro Garzón
Seguimos en contacto y disponibles

Tomas Astelarra
Muchas gracias! Abrazos para todos!


Emanuel Rozental
Una última palabra, Doña Cecilia, Doña Blanca: su hermano y su hijo están aquí hoy, ahora mismo. No los pudieron desaparecer. Ustedes son Madres de Soacha. Pero son también Madres desde Soacha. Madres de todas nosotros y nosotras. Madres de las personas y de los pueblos dignos. Madres del camino que se hace por la vida. Un abrazo.

Presentes

Colectivo Social Ruptura: Guadalajara, México
Constanza Cuetia, Tejido de Comunicación, Pueblo Nasa, Cauca, Colombia
René Olvera Salinas: Querétaro, México
Jesús Alemancia: Panamá
Héctor Hernán Mondragón Baez: Sao Paulo, Brasil
Hugo Blanco Galdos: Lima, Perú
Tomás Astelarra: Córdoba, Argentina
Beatriz Amor: La Plata, Argentina
Verónica Gelman: Argentina
Vilma Rocío Almendra Quiguanás: Pueblo Nasa. Puebla, México
Emmanuel Rozental: Puebla, México

AUDIOS DEL ENCUENTRO DE PUEBLOS EN CAMINO CON LAS MADRE DE SOACHA - COLOMBIA
 

1 Presentación-Provocación: Madres de Soacha 
 
2 Blanca Nubia Monroy 
 
3 Cecilia Arenas
 
4 Blanca Nubia Monroy
 
5 Beatriz Amor (Argentina)
 
6 Emmanuel Rozental
 
7 Cecilia Arenas Garzón 
 
8 Doña Blanca Nubia Monroy
 
9 Beatriz Amor 
 
10 Emmanuel Rozental
 
11 Rafael Sandoval, Colectivo Social Ruptura. Guadalajara
 
12 Constanza Cuetia (Tejido de Comunicación del Pueblo Nasa-Cauca-Colombia)
 
13 Hugo Blanco Galdos (Lima, Perú)
 
14 Johanna Castro Garzón (Soacha-Colombia) 
 
15 Vilma Almendra (Indígena Nasa-Misak)
 
16 Emanuel Rozental


 Nota Aclaratoria

Los audios fueron grabados y editados por Constanza Cuetia del Tejido de Comunicación del Pueblo Nasa. La transcripción de estas notas fue hecha por Emmanuel Rozental -con alguna ayuda de René Olvera Salinas, a partir de ir transcribiendo en vivo las conversaciones. En consecuencia, no se trata de una transcripción literal sino de una transcripción de los planteamientos e ideas fundamentales. Al revisar y editar la transcripción se busca fortalecer lo expresado en la perspectiva de que sea un instrumento más útil para su difusión, lectura y debate en otros ámbitos. Se comparte antes de publicarlas con quienes participaron para hacer correcciones de fondo. Una vez hecho esto, mientras más se disemine y más se discuta, mejor. No tienen dueño, son de los Pueblos en Camino de tejer autonomías y resistencias. Una grabación en vivo del encuentro está disponible también en www.pueblosencamino.org.-

FUENTE: PUEBLOS EN CAMINO http://www.pueblosencamino.org/index.php/asi-si/resistencias-y-luchas-sociales02/1393-madres-de-soacha-tejiendo-la-dignidad-desde-su-dignidad

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