Kueta Susuza

La educación propia y autónoma en el Cauca: hacia una pedagogía libertaria

El sábado  13 de agosto de 2016 se celebró el foro “Repensar los movimientos magisteriales en Latinoamérica: de la resistencia hacia un proyecto educativo comunitario” en la Sede Norte de la Asociación Distrital de Educadores en Bogotá, todo ello dentro del marco del 1er Encuentro en Latinoamérica por la Autonomía y la Libertad. Confluimos el Colectivo Los Comunes y TJER (Colombia), Revolución Internacional y el Centro Cultural “Ricardo Flores Magón” (México), coincidiendo desde un tinte autonomista, para explicar en lo que conscierne a lo transdisciplinario, la historia de las reformas educativas, los movimientos magisteriales y los sistemas de pensamiento que han formado –pa’ atrás o pa’ adelante- las estructuras socio-políticas de ambos países.

Estos temas no fueron todo lo que salió del cajón de contenidos que colocamos en la mesa para el debate y la crítica, orientamos –para eso son los encuentros- nuestras experiencias y teorías en la formación de proyectos educativos comunitarios. El presente texto corresponde a la ponencia “Movimiento indígena en el Cauca y la educación propia” del Colectivo Los Comunes, agrupación libertaria de lingüistas, educadores y trabajadores que desde hace ya 6 años se han dedicado a forjar un proyecto educativo que se oriente hacia una pedagogía libertaria en distintas comunidades del pueblo nasa en Tierradentro, Cauca. Este dato es una ‘meseta’ que suma como binomio congruencia y esfuerzo, entre el pensamiento libertario y su inherente praxis.

La historia la  lucha de los movimientos indígenas en Colombia está llena de aciertos y errores, de logros y derrotas,  pero sobre todo de un inmenso trabajo y sacrificio por parte de la base social y de algunos líderes que han asumido con gran dedicación esta labor. Este movimiento reconoce sus orígenes desde épocas remotas; la Conquista y la Colonia española significaron 300 años de resistencia frente al poder de la Corona y sus representantes; la llegada de la República se tradujo en la continuación de esta confrontación, pero con un aparente cambio de contrincante, ya no era el Rey sino el Presidente. Esta nuevo orden político-territorial, llamado en un inicio La Gran Colombia,  no cambió en modo alguno la desfavorable situación de los pueblos indígenas, al contrario, las políticas públicas de tierras (como la Ley 61 de 1848 sobre adjudicación de baldíos a cultivadores, entre otras) y la política agrarias incrementaron los modos y medios de explotación del campo en Colombia, así como la concentración de la tierra y la llegada de colonos campesinos cada vez más cerca de los territorios indígenas  [1].

La creación del CRIC -Consejo Regional Indígena del Cauca- en 1971 fue la materialización de una lucha social y política por la reivindicación de  derechos fundamentales que, como pueblos aborígenes colombianos, se vieron en la necesidad de reclamar. Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía[2]    son los cuatro principios que se impulsan desde la plataforma del CRIC: Unidad dentro de los pueblos indígenas para alcanzar los objetivos comunes; Tierra como la expresión física de territorio; Cultura como todo el  acervo de conocimientos y cosmovisiones; y Autonomía para legislar sobre sus pueblos y territorios  [3].

La Educación Indígena Propia –en adelante EIP[4]– pertenece al ámbito cultural y es la propuesta de formación para niños y jóvenes que se adoptó desde el movimiento indígena (Decreto 1142 de 1978) La EIP tiene el objetivo de recuperar y de proteger los ámbitos culturales, territoriales y autonómicos de los pueblos indígenas, así como la construcción e implementación de una educación que relacione los conocimientos propios de los pueblos nativos con los conocimientos universales, es decir una educación intercultural  [5].

En las zonas de población indígena, que por lo general son rurales, históricamente la educación ha estado en manos de la Iglesia Católica lo que ha llevado a que en muchos casos se imparta un modelo educativo sin contenidos ni contemplaciones con las características étnicas de los estudiantes indígenas. Es en este tipo de contextos multiétnicos,  en veredas y alejados resguardos, así como  en pueblos este tipo de contextos en veredas y alejados resguardos ouna edeoctr terratenientes que vieron en este movimiento s en pueblos centrales y territorios estratégicos donde nace la propuesta de la EIP que es contrapuesta a la Educación estatal impartida desde el MEN y desde la Iglesia católica, una educación que reproduce las dinámicas de la colonia, que desconoce los usos y las costumbres, que reprime el uso de su lengua madre y que introduce un sentir nacional que se aleja bastante de la filiación que genera la sociedad, la comunidad, la familia.

Pero no siendo suficiente la serie de infortunios que ha sufrido el pueblo indígena en Colombia, en materia educativa, la propuesta estatal para la formación educativa de la población está encaminada a la producción de personas capaces de responder a las dinámicas del mercado y con un énfasis en la formación de mano de obra barata y eficiente para la demanda del empresariado extranjero y nacional; el ideal de una masa desinteresada de los problemas de la realidad social y más interesada las búsqueda de su sustento diario. Este tipo de educación está reglamentada por el Ministerio de Educación Nacional y se implementa en cada institución educativa bajo la figura del Proyecto Educativo Institucional (PEI), este modelo es una camisa de fuerza muy fuerte y que, en pocas ocasiones, cambia de color y tamaño, es decir: mínimos cambios en el modelo pedagógico, en la estructura curricular, en el contenido y en los horarios.

Contrario al PEI, las comunidades y los procesos de resistencia social en Colombia han planteado una alternativa de educación que vaya en consonancia con sus planes y proyectos de vida y con los proyectos que la comunidad quiera desarrollar para lograr el buen vivir, y lo han planeado a través del Proyecto Educativo Comunitario (PEC). Este modelo de educación, que ha sido aceptado por el estado colombiano, por medio de la presión y la protesta social, se encuentra en construcción, experimentación e implementación en diferentes tipos de comunidades étnicas y campesinas a lo largo del territorio nacional, siendo el departamento del Cauca el epicentro del proceso.

Han sido muchos los escenarios de lucha y muchas las mingas educativas en diversos territorios del Cauca, donde Totoróes, Misak, Nasas, Embéras y Yanaconas han dado hasta la vida por hacer valer el derecho a una educación propia. Vale la pena rescatar el caso del Resguardo Indígena Nasa de San Andrés de Pisimbalá en Tierradentro, donde, en abril del 2010, ocurrieron diversos hechos de violencia entre pequeños poseedores de tierra (campesinos) e indígenas nasa por el modelo de enseñanza del colegio de bachillerato: una disputa aún vigente y que ha resultado en la muerte de un joven estudiante, varias personas heridas a machete y diferentes líderes involucrados en procesos judiciales [6].

 

Sin embargo, pese a los diferentes inconvenientes, la lucha que ha emprendido el pueblo nasa desde sus inicios ha girado en torno al concepto de autonomía, y el proceso de educación propia, desde la propuesta PEC, ha resultado ser un motivo de unidad y de trabajo por parte de las bases sociales y las organizaciones regionales del Consejo Regional Indígena del Cauca.

A nivel comunitario, el PEC es consensuado entre los miembros de la comunidad en los escenarios pertinentes, pero, sobre todo, en la asamblea: último ente decisorio. El PEC obedece a un punto estratégico en el plan de vida de los pueblos indígenas caucanos y es el de conservar la cultura enseñando lo que pertenece a la cultura, formando a sus educadores para evitar que sea el foráneo el que imparta su punto de vista sobre el mundo y creando dinámicas pedagógicas que obedezcan al estilo de vida de los mismos pueblos, sin interferencia de otros, pero sin dejar de lado el encuentro con las diversas culturas del mundo: es conocerse a sí mismo como pueblo, para no desvanecerse en el encuentro con el otro. Por esta razón, la comunidad hace parte importante en la construcción del modelo pedagógico y aporta ideas sobre las estructuras y contenido de la maya curricular de la institución educativa, existiendo tantos PEC´s como comunidades organizadas en el territorio caucano.  Entendiendo que las propuestas que se esbozan en los documentos PEC´s no están del todo acabadas y que son susceptibles al cambio, el PEC es un proceso dinámico que se adapta a los cambios y las nuevas perspectivas del pueblo y de la práctica pedagógica.

La propuesta académica del PEC es, en cierta medida, el PEBI y la enseñanza de las lenguas aborígenes en la escuela, la formación de docentes capaces de enseñar las diversas áreas del saber en la lengua materna y de transmitir la cultura en ese proceso. El Proyecto Educativo Bilingüe e Intercultural ha sido uno de los factores de desarrollo en el pensamiento y en la construcción de material simbólico en las comunidades indígenas del país, sobre todo en el Cauca. La propuesta tiene tanta complejidad y disciplina por parte de las comunidades, que ha dado paso a la creación de la Universidad Autónoma Indígena e intercultural (UAIIN), cuya sede principal queda en Popayán. El interés de esta apuesta comunitaria es el formar a los educadores, provenientes de las mismas comunidades, y que se van a hacer cargo de la implementación de los PEC´s en las diferentes instituciones escolares, en consonancia con los planes de vida y con el respeto debido a los procesos comunales e institucionales.

Los PEC´s y el PEBI son una contribución a la preservación de la cultura y la identidad indígena, contribuye a la investigación sobre el entorno físico y social y es uno de los pilares de la resistencia popular; su implementación es uno de los procesos en marcha de las comunidades indígenas a lo largo y ancho del territorio. Experiencias valiosas dentro de la implementación de la educación propia existen en diferentes lugares del territorio caucano, entre ellas caso del profesor Gentil Guejia en Tierradentro, cuyo proyecto educativo está encaminado al retorno a las prácticas, usos y costumbres de sus antepasados, reemplazando en salón de clases por el aula abierta, el calendario gregoriano por los ciclos lunares, los grados de escolarización por la apropiación de su entorno, la tarea por el trabajo comunitario, la lengua española por el Nasa Yuwe, las religión y la moral occidental por la cosmovisión, la calidad académica por el respeto y la armonía con la naturaleza, por su madre sagrada, por Uma Kiwe: nombre el proyecto escolar alternativo del resguardo de San Andrés de Pisimbalá[7].

 

En el año 2007 el MEN  crea la Comisión Nacional de Trabajo y Concertación para los Pueblos Indígenas –CONTCEPI-  la cual se encarga de  organizar y definir las bases del SEIP para luego socializarlos con las comunidades para su aprobación [8]. Esta comisión está compuesta por siete representantes de las organizaciones indígenas de carácter nacional.  Para viabilizar este asunto tan importante para el establecimiento de una educación indígena el Gobierno delegó una “comisión temática” compuesta por el MEN, MIJ, DNP, representantes de las federaciones regionales, con la supervisión de la defensoría del pueblo y de la Contraloría General de la Nación[9]. El SEIP obtiene sus recursos del gobierno colombiano por medio del Sistema General de participaciones.

El SEIP es definido por las legislación indígena (ibíd.) como un ‘proceso’ cuyo objetivo es garantizar una educación integral hecha para las necesidades de los pueblos indígenas y se estructura en cuatro ejes: el político-organizativo, el pedagógico el administrativo y de gestión.  Este sistema educativo contempla la formación desde la primera infancia, primaria y secundaria, y tiene como objetivo formar al estudiante indígena para que llegué a la formación universitaria.  Además, el SEIP busca la unificación de la educación indígena bajo una única estructura, pero que se aplique en cada comunidad según sus problemas y características específicas.

Pero no todo es color rosa en el proceso de educación propia, pues la financiación ha sido un motivo de disputa entre el estado colombiano y las comunidades, incluso, al interior de la organización diferentes líderes se han caracterizado por defender a ultranza la manipulación de los recursos y el protagonismo en la consolidación del proceso educativo: son diversos los líderes que hacen de los recursos públicos sus pertenencias y su tesoro. Las transferencias de recursos para el proceso educativo es una camisa de fuerza que impide desligarse de ciertos requisitos fundamentales para la maquinaria estatal, tales como, la tasa técnica, la intensidad horaria, ciertos contenidos curriculares, entre otros. Teniendo en cuenta ese aspecto, surgen preguntas tales como, ¿Qué pasa con la autogestión y con la autonomía? Las transferencias y la rendición de cuentas, limitan el desarrollo de la autonomía, convierten a los pueblos en contendores por migajas y burocratizan de los recursos y los procesos: esa es la estrategia estatal, la de dividir y poner a pelear a los luchadores populares y a sus bases sociales.

[1] En su ensayo titulado El café en Colombia a principios del siglo XX Absalón Machado recalca el carácter bimodal de la política Agraria en Colombia : el latifundio y la economía campesina.

[2]  El principio de Autonomía fue aportado por la ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia) en los años 80 (Archila y Gonzále: 2010: p. 17)

[3] Estos principios no son únicos del CRIC. Desde otras organizaciones indígenas las luchas han tenido los mismo objetivos aquí vistos. Veánse  i.e la ONIC, AICO , OPIAC, entre otras.

[4] Legislación Indígena, Art. 39. CRIC. 2014

[5]  Ibíd., p. 323.

[6] Estos hechos de violencia no son más que la expresión de las contradicciones de cualquier administración estatal no-voluntaria, generando separatismos entre campesinos e indígenas, que a diferencia de otros pueblos originarios en donde coinciden ambos grupos, los fenómenos políticos en Colombia han desvinculado las territorialidades y aspectos culturales comunes entre ellos.Habría que añadir que no sólo fueron los acontecimientos del 21 de abril de 2010, sino distintas disputas violentas el 28 de mayo y 7 de julio, dejando aproximadamente 20 personas heridas, 5 amenazadas por los actores del mismo conflicto y 2 familias desplazadas.  La mass-media  denominó a todo ello como una batalla campal entre dos territorios hermanos. (Nación, 12 de Marzo de 2011. En línea en: http://www.semana.com/nacion/articulo/guerra-escuela/236683-3-).  (Nota de R.I.)

[7] Recomendamos ampliamente el siguiente documental para conocer más a fondo este proyecto pedagógico: Escuela Kiwe’ Uma’ de San Andrés de Pisimbalá, Semillero de Investigación Pedagógico Kiwe’ Uma’. En línea en: https://www.youtube.com/watch?v=a5Q8wXrAuSo  (Nota de R.I.)

[8] “Perfil del Sistema Indígena Educativo Propio”, CONTCEPI,  p. 7, 2013.
[9]Consúltese en línea en: http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-214913.html

 

Fuente: http://rupturacolectiva.com/la-educacion-propia-y-autonoma-en-el-cauca-hacia-una-pedagogia-libertaria/#_ftn1

 

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